
A veces nos dejamos llevar por la agenda mediática local en temas de política y perdemos el rumbo de la visión de desarrollo regional o local; aquella, que debería ser nuestro mayor interés ciudadano.
Es posible discutir o polemizar temas de crecimiento y desarrollo económico, de la viabilidad de las ideas o propuestas de gobierno de cada contendor político o seguimos dejando que nuestro “morbo político” le gane a nuestra inteligencia y razonamiento lógico de lo que realmente consideramos importante discutir públicamente.
A caso, no es más importante hablar sobre estrategias de reducción de la pobreza o de como mejorar la competitividad de nuestros microempresarios y promover mercados para sus productos o servicios, sin dejar de lado los programas de acceso a los servicios públicos como agua, alcantarillado y electrificación rural en los distritos de nuestras nueve provincias o seguimos dejándonos llevar por el vaivén adormecedor de nuestra política local que solo sabe de metidas de cave y trompazos electoreros.
Hace poco leí un comentario que hiciera Gastón Acurio en una entrevista que le hizo la revista domingo del diario la República, el decía lo siguiente “No acepto que seamos una generación más de fracasados…”, entendí sus palabras en el contexto de su esfuerzo y filosofía de vida, no solo como ser humano, también como empresario. Gastón, no solo nos da ejemplo de emprendimiento, también de política, y de alguna forma nos obliga con un puñetazo certero en el rostro a reflexionar sobre el desarrollo, sobre nuestro futuro.
De quien depende orientar la discusión del desarrollo de nuestro territorio, de los políticos y sus partidos o movimientos, de los periodistas y medios de comunicación, ¿de quién?.
Es importante la responsabilidad social y política en los medios de comunicación o también debe ser un compromiso de los políticos y colectivos ciudadanos de nuestro territorio regional. Considero que es un compromiso de todas y todos, en que debemos asumir nuestro rol en la sociedad con la suficiente madurez política que nos permita generar consensos no en el papel, también en acciones percibidas por la población, generando cambios sostenibles y trascendentales para nuestra región.
No esperemos, actuemos, que nos falta pocos años para el bicentenario de nuestra patria y cuando lleguemos a esa fecha no digamos que fuimos una generación más de fracasados.
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